"Fly away babies, good luck!”
Tal y como ya dejó patente con la campaña de "Syro" (Warp, 2014), a Richard D. James le apasiona juguetear o manosear los límites de la red y sus...
Noah Lennox se ha convertido por muchos motivos en uno de los músicos más observados y venerados de la última década por parte de la crítica y el público debido a sus trabajos en Animal Collective y, en solitario, como Panda Bear. Abarcando un período de quince años que nos llevará desde su debut en solitario con el precoz experimento pop de su álbum homónimo en 1999 en el sello Soccer Star pasando por la primera joya que entregaría en el debut junto a su compañero Avey Tare, Dave Portner, con “Spirit They're Gone Spirit They've Vanished” en el año 2000 hasta su nueva obra en solitario.
Desde ese momento, se iría completando la formación de Animal Collective y desgranando una serie de trabajos que irían ganando popularidad de manera expansiva, unido a su trayectoria en solitario, inaugurando un lustro de influencia y evolución pop desde “Sung Tongs” (2004) hasta “Merriweather Post Pavilion” (y el EP “Fall Be Kind” en 2009) encumbrando sus trabajos en lo más alto de todas las listas de prensa especializada, sin excepción, pasando a ser cabezas de cartel en muchos festivales y ganando reconocimiento al mismo tiempo que podían mantener consideraciones experimentales en su música, aunque estas nunca iban encaminadas al gusto de todo el mundo.
Ese período de constante evolución e influencia fue dejando secuelas en estos últimos años creando obras por el camino mucho menos inspiradas y con un claro síntoma de agotamiento de ideas tanto en la parte de Animal Collective como Panda Bear en solitario con el titubeante “Tomboy”. Este año, “Panda Bear Meets The Grim Reaper” intenta dar muestras de nueva inspiración y mostrar una nueva luz tras el bache de los últimos tiempos. Antes de centrarnos en su análisis, vamos a dar un repaso por estas tres etapas que comentaba anteriormente.

Aunque el propósito del artículo es centrarnos en la figura de Noah Lennox, no se pueden disociar sus pasos con los de Animal Collective. La amistad de Lennox con Josh Dibb (Deakin) le hizo entrar en contacto con los otros dos futuros miembros de la formación como son David Portner (Avey Tare) y Brian Weitz (Geologist) , con los que Dibb había grabado un EP como Autonime en 1995 (“Padington Band”) de clara influencia indie-rock, para ir entregando una serie de discos hasta el debut como tal en 2003 con “Here Comes The Indian”. Antes, podemos encontrar una buena ristra de trabajos y grabaciones que irían configurando las claves del sonido del colectivo y, especialmente, los pasos emprendidos por Lennox.
En 1999, el debut homónimo de Noah Lennox como Panda Bear se edita en el sello creado por Dibb, Soccer Star, (que iría a posteriori evolucionando hacia el nombre de Animal, hasta la creación de Paw Tracks) y donde encontramos una serie de grabaciones caseras donde la electrónica de habitación y su amor por Aphex Twin se hace más que evidente unido a una serie de estampas de pop pastoral qué escuchadas con perspectiva después de tanto tiempo se me hacen agradables intercalándose pasajes acústicos y folk con otros momentos más caprichosos que acaban enmarañando el conjunto de manera curiosa. Hay perlas como el synth-pop de “We Built A Robot”, la iluminada estampa de “Mich Mit Einer Mond”, placentero ambient con “A Musician and A Filmaker” y la sentida “A Lover Once Can No Longer Now Be A Friend” que muestra la versión desnuda de Lennox que iría ahogándose posteriormente entre reverberaciones, capas de sonido y samplers en sus siguientes trabajos en solitario. Ejercicio emotivo y nostálgico.
Después de este primer trabajo, Dibb y Lennox se mudan a Nueva York dando pie a la mayor interacción entre los cuatro para ir creando una serie de obras que servirían de terreno de pruebas hasta alcanzar una mayor concreción y madurez con el paso de las referencias. Una de las primeras grabaciones junto a Dave Portner, Avey Tare, sería “Spirit They're Gone Spirit They've Vanished” que con el paso del tiempo se ha pasado a considerar el debut de Animal Collective pese a estar firmado tan solo por ellos dos. Lennox se encargaba de la parte percusiva y Avey Tare divagaba en su particular universo entre composiciones que tomaban prestado de la anestesia psicodélica de Syd Barrett, Skip Spence, Vyto B o David Tibet unido a matices cercanos a las locuras de Flaming Lips o Mercury Rev en la inicial “Spirit They've Vanished”, la euforia folk retorcida por Frank Zappa en “April And The Phantom” con ese universo de cuento infantil repleto de personajes bizarros, la melancolía al piano de “Penny Dreadfuls” entre David Bowie levitando por Marte y algún delirio de Brian Wilson o Daniel Johnston que se expandiría con exuberancia en la final “Alvin Row” pasando por la espléndida “Chocolate Girl”, que irían delimitando en posteriores trabajos con un sonido mucho más contundente pero convirtiéndose, claramente, muchas de las composiciones de este disco en futuros cánones de Animal Collective. Atropellado y marciano, un disco precioso.
Posteriormente se iría ampliando la formación con Brian Weitz y en 2001 se publicaría “Danse Manatee” un disco que quedaría más desaliñado e inconexo. Eran tiempos en los que el subsuelo norteamericano iba dando una nueva generación de formaciones que pivotarían entre el folk, noise y diferentes formas de psicodelia donde la electrónica iría haciendo irrupción desde su vertiente analógica en los años siguientes. Formaciones que tomarían caminos diferentes desde The No-Neck Blues Band, Lightning Bolt, Wolf Eyes, Gang Gang Dance, Pelt, Prurient, Hair Police, Burning Star Core, Sightings, Double Leopards, Yellow Swans, John Wiese, Gang Wizard, Sunburned Hand of The Man, Excepter y obviamente, Black Dice (Portner y Copeland formarían un proyecto paralelo bajo el nombre de Terrestrial Tones).

Algunas de las diferentes derivadas de esta generación quedaron reflejadas en artículos como “Americánica” en Concepto Radio hace un par de años y que ha seguido ampliándose a posteriori. Junto a este trabajo en formato trio, también surge la derivada sin Geologist y con Josh Dibb (Deakin) como Campfire Songs y con disco homónimo en 2003. Pero ese año ya estaba asentado el proyecto definitivo de Animal Collective y todo lo que vendría después pasaría a ser objeto de debate y fascinación en los siguientes años.
Pero no podemos adentrarnos en la obra de Noah Lennox sin recuperar el proyecto junto a Scott Mou (DJ Casio) bajo el nombre de Jane. La inspiración de estos trabajos está más cercana al ambient techno, Basic Channel y Vladislav Delay en mente, unido a la repetición hipnótica del krautrock y el aspecto de collage sonoro meditativo y zen. Esta serie de trabajos dan pie a una nueva faceta de Noah Lennox más centrada en aspectos minimalistas y espirituales que ya se mostraban en los espléndidos EPs “...paradise..” y “Coconuts”, ambos editados de manera limitada en formato CD y que sirven de perfecto punto de encuentro para muchos de los artistas que con el tiempo acabarían editando en Night People, Olde English Spelling Bee o Not Not Fun, dejando entrar apuntes de House y Techno y plegarias que encontraríamos después en su obra en solitario como las del corte “Solid Gold Wall”, momentos en cortes como “Wait” que suponen maratones cinemáticos a lomos de los clásicos y la descacharrante ambrosía de “Coconuts”. Esta faceta reflejada en estos dos EPs, sirven como puerta de entrada a la que sería su obra cumbre años después, aunque antes pasaría por un último trabajo junto a Scott Mou en 2005 titulado “Berserker”. Sin duda, una debilidad.
El punto álgido de la formación viene en 2004 con “Sung Tongs”, donde de nuevo Panda Bear y Avey Tare toman las riendas del proyecto para optar por un trabajo centrado en el folk en un momento en el que la etiqueta “freak-folk”, “new weird america”, etc, era el paraguas en el que la crítica especializada pasaba a centrarse en nombres que retomaban el primitivismo norteamericano para ir optando por perversiones psicodélicas. “Sung Tongs” es un álbum que pone a los dos de nuevo en posición de resetear el proyecto que había dado trabajos como “Here Comes the Indian” algo más despistados y atropellados. Ese punto donde respiraban algunos de sus primeros hits como “Who Could Win a Rabbit”, “Kids on Holiday”, “We Tigers”,... Un momento desnudo de locura y, sin duda, uno de los mejores discos de la formación.
Esta derivada en su sonido es la que daría vida a “Young Prayer”, el segundo largo de Panda Bear pero la puerta de entrada para la mayoría a su música. Es un disco que sigue las coordenadas de “Sung Tongs” como bien decía, pero arrastra una mayor desolación cercana al blues y en algún punto similar a la crudeza de blues de Bill Orcutt o la espiritualidad de Christina Carter, en un disco donde Noah Lennox se encerraba en la habitación de su padre recientemente fallecido después de un cáncer cerebral y plasmaba una suerte de canciones rendición en honor a su memoria, optando por un aspecto íntimo y apasionado “Young Prayer” es grabado en un corto período de tiempo y después pulido su sonido por Rusty Santos y los miembros de Animal Collective rezando en las notas interiores: “this is for my father, goodbye dad, i hope you are good where you are . Diez fragmentos desnudos sin título donde voces, guitarra y piano conforman un precioso y apasionado trabajo, formando junto a “Sung Tongs” parte de lo más inspirado de la discografía de Lennox en solitario y en Animal Collective. Ese mismo año, Lennox se muda a Lisboa con su pareja, la diseñadora de moda Fernanda Pereira, con quién tendría posteriormente dos hijos.

Con el reconocimiento de la crítica gracias a “Sung Tongs”, Animal Collective sigue endulzando su sonido y olvidan esta faceta (que tan solo adoptan para acompañar a Vashti Bunyan en el ensoñador EP “Prospect Hummer”) creando una nueva senda de exploración con el pop abrazando toda una suerte de excitaciones percusivas, torrentes de delay's , cascadas de voces corales nerviosas y elementos electrónicos en “Feels” (2005), y su versión más agresiva en “Strawberry Jam” (2007), discos que iban creando el camino para la destilación completa en “Merriweather Post Pavilion” (2009) su disco más celebrado por el alcance mayoritario que obtuvo su acogida. En este proceso fueron destilando el punto de la curvatura donde más se acercaban al pop sin claudicar a su vertiente experimental. El problema para ese disco es que Noah Lennox publicaría en 2007 , en mi opinión, el disco más brillante salido del colectivo bajo el título de “Person Pitch”.
Antes hacíamos referencia al proceso desolador de “Young Prayer” en 2004 y después de la pérdida de su padre, cambio de residencia con destino a Lisboa y con su primera hija en camino decide tomar una nueva perspectiva en su música, como explicaba en una entrevista para popmatters:
“With “Young Prayer” I kind of did it for my father who was dying at the time. So the subject matter, obviously, was really, really heavy and kind of serious. Even despite that, I was still trying to be as positive as I could be,” said Lennox by phone, on a break from recording with Animal Collective. “After doing that, I was like, I definitely don’t want to do something even approaching that mood again. So I tried to write music that felt more casual and relaxed and that made me feel good more than anything else.”
Con un proceso de grabación que se fue dilatando en el tiempo, Noah Lennox se hace acopio del sampler para dar forma a las diferentes composiciones que fue grabando y editando en una serie de singles que empezaban en 2005 con “Comfy in Nautica/I'm Not”, donde en la primera se hacía con parte de las armonías vocales de los cánticos aparecidos en “La Delgada Línea Roja” en la banda sonora de Hans Zimmer y también con la nocturna oscuridad de los cánticos corales de Gothic Voices en la composición “Rose, Liz, Printemps, Verdure”. Un punto de partida que intentaba mostrar parte del cambio de ambiente hacia el horizonte soleado de Lisboa y su nueva vida en pareja. La idea de Lennox, era hacer un disco que fuera recopilando una serie de singles siguiendo su fijación por la recopilación de Maurizio , “M”.
En 2006, apareció “Bro's”, con esa portada tan sideral, y con una de las composiciones más espléndidas de la pasada década tomando de partida un riff de “Red Roses and Sky of a Blue” de The Tornados y con dos samples adicionales de Cat Stevens (“I've Found a Love”) y The Equals (“Rub a Dub Dub"). Sampledelia que cruzaba a The Beach Boys, The Avalanches, J Dilla, Beck y Disco Inferno en una perfecta composición que se alargaba más de doce minutos en un trance hipnótico, cálido y colorista. En 2007, se sucedieron otra tanda de singles con “Good Girl_Carrots” que aparecía en un single de serie limitada compartido junto a Excepter donde los samples provenían de “Ananas Symphonie” de Kraftwerk, “Enter The Dragon” de Lee “Scratch” Perry & The Upsetters y “Radio Calcutta#2” de la recopilación de Sublime Frequencies.

Toda una suerte de referencias que después quedaría plasmado en el interior de “Person Pitch” que aparecería en 2007 y se convertiría en uno de los discos de culto de la pasada década, obteniendo un respaldo a nivel popular que dejaba de lado las consideraciones del “Strawberry Jam” de Animal Collective. Muchas de sus influencias se recogía en el booklet del disco, con un listado que recordaba a la lista de artistas de Nurse With Wound.
En una entrevista para Dusted, explicaba el proceso:
“I definitely tried pretty hard to hide the stuff or make it my own in some way, put effects on it, tweak out the EQ and that sort of thing, or make the samples as short as I possibly could. The typical process I went through was to just randomly take bits and pieces of songs or sometimes I’d just listen to the radio and take stuff off there, just random stuff, stuff I didn’t even know what it was, and set up groups of samples that I thought sounded cool together, just little repetitions of stuff. And it was pretty casual, I wasn’t really thinking of even making songs at first. I was just trying to come up with stuff that I thought sounded nice. And then as I played these things, as they’d repeat over and over again, little melodies would start forming in my head and that’s kind of how the song would come out. For the most part it’s like 96% samples, 10% of which I actually played. Most of it is source material from other stuff.”
En definitiva, la obra creada por Noah Lennox en “Person Picth” se alzó en uno de los referentes de su época y en la obra cumbre de su música, sirviendo posteriormente para la entrada de etiquetas asociadas con la fijación por las melodías vocales, el ambiente cálido y ensoñador de la melancolía veraniega en la posterior etiqueta que tan de moda se puso años después como fue aquella de “chillwave” (Memory Tapes, Washed Out, Toro y Moi, Neon Indian, Pictureplane, Com Truise y no se cuantas cosas más se asociaron a esta generación que entrelazaba el dream pop con la parte más pastoral de la IDM y el regusto baleárico), inspirada por el aporte pop de este disco entre otros referentes como puedan ser Boards of Canada, por citar algún indicativo. El collage sonoro que encierra este álbum forma parte del imaginario independiente de aquella década. Imprescindible.

Animal Collective y, en solitario, Noah Lennox habían alcanzado lo que hoy en día podemos apreciar como sus obras cumbres (hasta el momento nos gustaría pensar) y fueron diluyendo su actividad a proyectos y colaboraciones diversas, remezclas, apariciones en discos ajenos, etc. Paseándose por festivales de todo el mundo y aglutinando a buena parte de la audiencia de los mismos en los momentos de su actuación esperando una nueva vuelta de tuerca y pirueta infinita para deleite de un público que esperaba una eterna reinvención (aunque muchos de sus seguidores huyeron espantados ante tal exposición desmesurada). Nada de aquello sucedió.
Empezando por el bajonazo que supuso “Tomboy” . Previamente Noah Lennox apareció en diferentes discos para aportar su cuota de “pop tropicalista y coral” en “Walkabout” dentro del disco de Atlas Sound (maravillosa con ese sampler hipnótico de “What Am I Going To Do” a cargo de The Dovers), con Phanta Du Prince en la pieza “Stick To My Side” (Noah en el booklet de “Person Pitch” dejaba patente su amor por el minimalismo techno la marca Kompakt) devolviéndole la aportación por el remix de “Peacebone” del alemán, remezclas para Phoenix, etc.
“Tomboy” repitió la jugada de ser una suma de singles previamente editados y, por aquellas fechas, a cada noticia de la aparición de un adelanto de “Tomboy” se buscaba el reflejo de la superación de “Person Pitch”, algo que no sucedió. Con la suma de estos singles (tremenda la remezcla de Actress en la maratoniana toma de “Surfer's Hymn”), el conjunto de “Tomboy” se deshilacha con facilidad y unido a la producción “mate” de Sonic Boom, se pierde en el limbo de un nuevo enfoque alejado del sampler (alguno aparece aunque sin ser el soporte hipnótico del trabajo anterior) y que buscaba la creación de una obra creada a partir de su equipo de grabación habitual que consistía de un Korg M3-M, guitarra y voz para buscar en su sótano en Lisboa una nueva manera de enfocar sus composiciones. En una entrevista para Pitchfork explicaba la relación entre estos tres elementos:
“Even before I wrote any songs, I had this idea of a triangle where the voice was at the top, some sort of guitar element on one side, and then some sort of really basic rhythm on the other side. That's where I started from in the recording process. So having everything filter through this one brain, this box, seemed like a really good idea. It's a hellish thing to mix live, but I liked how it would connect the dots in the songwriting sense, because everything has these weird little tongue licks of certain types of sound. There's an effect matrix in the thing with five effects you can run through. It's the most complicated piece of gear I've ever used for sure. It took me a while just to get my head around it.”
Las composiciones mantenían el aliento que deslumbraba en “Person Pitch” pero no conseguían adentrarse en el terreno de lo memorable y quedaban apagadas en comparación. El problema, como indica esta frase, era comparar a “Tomboy” con “Person Pitch” (o por extensión “Merriweather Post Pavilion”) y el reto era una tarea prácticamente titánica. Este lastre también sometió a “Centipede Hz” en 2012 al colectivo, dejando fríos a nuevos y antiguos admiradores. Los primeros por un adentrarse en un territorio excesivamente bizarro que simplemente fueran cristalinas estampas corales pop y para los segundos, un sinsentido que se ahogaba continuamente sin ser una obra que pudiera atraer por una mayor asunción de riesgo. Faltaba brillo.
En este punto del laberinto que parece acabar en un difícil cuello de botella para la formación, el relajar las expectativas con el anuncio de un nuevo largo de Panda Bear nos hace estar más relajados y tratar de ser más condescendientes con este nuevo álbum debido a la excesiva inquietud por conocer sus nuevas aventuras discográficas. “Panda Bear Meets The Grim Reaper” opta por una táctica diferente y se olvida de la acumulación de singles previos para completar la obra.

Un EP previo, “Mr Noah”, con un single y descartes para e largo y la aparición del single “Boys Latin” que seguían el camino de “Tomboy” de centrarse en composiciones no tan pendientes del sampler para generar una obra unitaria y coherente en su conjunto acudiendo de nuevo a la labor de Pete Kember en la producción. Apoyado por una puesta en escena que no le dejase tan desangelado en el escenario se arma del trabajo de Danny Perez para hacer una presentación emitida a través de Bolier Room de su actuación panorámica en el museo asociado al MoMa, PS1's geodesic VW Dome (el video se encuentra offline, pero aún se puede apreciar algún momento por YouTube).
Unido a una buena cantidad de material audiovisual adicional (como este vÍdeo sobre el proceso de grabación del disco titulado “Greeting The Reaper”) y una web aparejada a su lanzamiento, el disco se estructura en una atmósfera unitaria de trece cortes que siguen adentrándose por los parajes habituales a los que asociamos su música y consigue facturar momentos luminosos en su vuelta al uso del sampler, aunque desde un enfoque diferente al de “Person Pitch” en cuanto a la hora de emplear material ajeno en sus composiciones. Así lo explicaba en una entrevista para Red Bull:
“In some ways, it seems a bit more linked to two albums ago [Person Pitch] than the last one [Tomboy]. But that could be because there's a lot of samples and sampling involved in the process of making the songs, although different samplers, and I made a lot of sounds for the samples myself, rather than taking little samples of other people's music.”
Volviendo al disco, el sonido que estructura estas composiciones tiene una mayor complejidad y diversidad que la apagada atmósfera de “Tomboy” y donde brillan “Mr Noah” o “Selfish Gene” flotando entre un repetitivo patrón para ir incorporando a su alrededor ruidos diversos a la plegaria espiritual de Lennox, la infecciosa melodía que remite a un carrusel en “Boys Latin” con un sonido que parece describir espirales continuas, la meditativa delicadeza de “Tropic of Cancer” y la dulzura de “Lonely Wanderer” (sample de la pieza “Arabesque” de François-Joël Thiollier) para, de algún modo, recordarnos parte de la magia de “Feels”. Composiciones agradables y meritorias que recuperan parte del encanto de Lennox a la hora de perfumar el pop con su particular visión y que hacen de “PBVSGR” un álbum al alza aunque incapaz de volver a detenernos el corazón como antaño. Nos vuelve a acompañar, pero aún se le espera.
Publicado por frankie piza
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