Muchas de las cosas buenas de esta vida nacen y se hacen en las habitaciones de cada uno. En mi caso, posiblemente lo más memorable (relacionado con la música, claro), sea bailar como una poseída delante del espejo cuando descubro un hit de una banda nueva, como por ejemplo y sin querer ligar el contenido, la banda que nos ocupa hoy: Ok Socks. El proyecto fue gestado en la habitación del nuevo genio moderno del garaje-punk patrio Eduard Bujalance, que durante meses compuso letra y música de un puñado de temas, y sólo le faltaba acompañamiento para transformarlos en gemas punk-rock. Se alineó con otros astros como Pol Rodellar (Mujeres), Pol Huedo (Aliment) y Victor Saldaña (Síctor Valdaña and the Check This Outs, Zephyr Lake, The Destroyed Room) y dio forma de manera oficial a Ok Socks. Las influencias son claras, y nombres como FIDLAR, o el maestro NOBUNNY, son facilmente relacionables, pero la verdad es que tiene la suficiente imprenta propia para que las comparaciones con otros grandes no sean necesarias. Como el marisco de Galiza Calidade, este cuarteto contaba con todas las certificaciones para ser una de las maravillas musicales de este 2013, no sólo por el nivelazo de cada uno de sus miembros, si no porque esa mezcla entre garage-punk y bubblegum, con riffs tejanos en algunos puntos, era la cereza que nos hacía falta en el pastel del underground que entre tantos están cocinando.
A diferencia del anterior Radar con Alpine, hoy tenemos una primera canción de adelanto (pero hemos perdido la batalla de la foto). Ok Socks: “Sunset Rider”
Debutan, para alegría y regocijo de todos, este viernes en el Hoteler Spring Break. Y en menos que canta un gallo, Tigre Discs nos traerá la primera referencia en cassette.
Por Eleonor Hindley


