El apasionante mundo de los teloneros. Oportunidad para descubrir nuevo talento, o tiempo extra para beber fuera de la sala (o dentro, depende del presupuesto). Desde aquí los reivindicamos. A menudo son grandes artistas que terminan ganando al susurro de la gente que va entrando; aunque más allá de eso, lo que nos hace respetarlos es que no se despidan del público haciendo una peineta.
En los próximos días tendremos la oportunidad de ver a Marques Toliver. Abre los conciertos para Beach House en las dos noches de Barcelona y en la de Madrid. Siendo sincero, de no ser por estas circunstancias, no sé cuánto tiempo más hubiera pasado sin saber de su existencia. Así que llegados aquí, saquémosle su jugo. Marques Toliver es un cantautor con una notable voz y un gran truco bajo la manga: no sale con una guitarra, sino con un violín. Un formato poco convencional que más allá de ser visualmente llamativo, resulta de admirar por los sonidos y melodías que consigue sacarle al instrumento. Se apoya con pedales para crear loops, y sale muy triunfante de la situación. Hasta el momento ha editado el EP “Butterflies Are Not Free” (Bella Union, 2010), y un single, “Magic Look” (Bella Union, 2012), que es un temón de soul que parece increíble que nazca de un violín.
Marques Toliver, en definitiva, es un motivo para ser puntual en Apolo y La Riviera y guardar silencio, así como mandar a tomar por culo muy fuerte a los que no se callen durante su concierto.


